Con todos los problemas que existen en este mundo, aunado con los errores que cada de uno de nosotros comentemos a lo largo de nuestras vidas, la necesidad de perdonar crece casi diariamente. Sin embargo, el perdón es muchas veces malinterpretado y por ende, generalmente, no se aplica de la manera apropiada. Así que al saber lo que el perdón verdaderamente es, ¿no es de tremenda importancia? Puede también llevarlo a usted y a aquellos que usted ama a la luz de un nuevo día.

Pero la falta de este conocimiento puede herir relaciones de maneras terribles. Los síntomas de este dolor pueden tomar forma en una variedad amplia de características negativas, dentro de las que destacan la amargura, la envidia, el orgullo y la lujuria —  sin importar qué síntoma se levante, este siempre termina en una relación rota. Para mantenerse lejos de dicho desastre relacional, debemos aprender a cómo perdonar de la manera correcta. Con esto, echemos un vistazo a lo que el perdón es y lo que no es.

El perdón no excusa el comportamiento. Este es un punto importante, especialmente cuando usted quiere perdonar a alguien por una injusticia muy grande.  Debemos darnos cuenta que el conceder el perdón no significa que la injusticia no fue grave. Cuando alguien se disculpa con usted ¿alguna vez ha dicho, “está bien?” Yo sí lo he hecho.  Y eso es normal decirlo cuando lidiamos con infracciones menores. Pero cuando alguien abusa, engaña, miente, roba, etc., estas cosas no son simplemente “bien” sólo porque alguien se disculpa con ellos. En estas situaciones, las cosas puede que no vayan a estar bien otra vez entre usted y la otra persona, pero usted aun puede perdonar, manteniendo en mente que lo ellos hicieron estuvo mal y que puede traer serias consecuencias consigo. Esto nos trae a nuestro próximo punto.

El perdón no elimina las consecuencias.  Digamos que le miento a mi esposa, pero luego me siento culpable y le pido disculpas por haber mentido. Aunque es posible que me perdone, eso no significa que ella confía en mí. La consecuencia natural de mi acción es una pérdida de confianza, por lo tanto, para que mi esposa a confíe en mí otra vez, tengo que ganar su confianza de nuevo. Esto tiene que ver con la justicia, que se puede representar como una balanza equilibrada. Por lo tanto, si he roto la confianza, debo ganármela nuevamente. Si yo fuera a violar la ley, aún tendría que pasar tiempo en la cárcel por mí crimen, a pesar de que las víctimas me hayan perdonado.

El perdón no es lo mismo que reconciliación.  Cuán cierto es esto, porque la reconciliación tiene dos partes interesadas y dispuestas, pero el perdón sólo se necesita de una. Para tener una relación reconciliada, ambas personas deben cumplir con los términos del otro. Si bien esto es grandioso cuando sucede, muchas relaciones no llegan a esta etapa. Por ejemplo, si yo robo algo de usted, usted puede elegir que me perdone, pero sería muy imprudente de su parte reconciliarse conmigo si continúo siendo un ladrón. Ser un tapete no es nunca sinónimo de perdón. Nunca debemos permitir que una persona siga en su  patrón destructivo cuando aún no se ha alejado de ese camino.

El perdón no es olvidar. Esta es una idea muy común pero errónea. Creo que surge de un versículo bíblico que dice: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. ” (Isaías 43:25). A partir de esto, por lo general piensan que, dado que Dios ya no se acuerda de nuestros pecados, entonces también debemos tratar de hacer lo mismo por los demás. Hay un problema con esto – el olvido no es un atributo de Dios. Por el contrario, Dios lo sabe todo, y Él nos pidió que no seamos olvidadizos. Lo que el versículo anterior, en realidad quiere decir cuando dice, “recuerda,” es que Dios no nos tienen en la luz de nuestros pecados por más tiempo. Por lo tanto en la aplicación de esto a nuestra vida, nosotros tampoco podemos mantener a la gente a la luz de su delito, pero no se nos pide que nos olvidemos de esto.

El perdón nunca es barato. Perdonar a alguien es un asunto serio, y no debe tomarse a la ligera. Honestamente, hay algunas cosas que nos hacen daño tan profundamente que todavía no estamos dispuestos a perdonar. En tal situación, no ofrezca un perdón barato. Sólo diga que perdona a alguien si realmente lo siente. Sea honesto consigo mismo y con ellos. El perdonar puede ser un proceso.

El perdón es divino. El diccionario Merriam-Webster define perdón como: “acción de abandonar el resentimiento” o “eximir del pago.” Con el fin de hacer realmente esto, uno debe confiar en el juicio divino. Esto es realmente a lo que el perdón se reduce – dejando de lado su “derecho” a castigar. Es increíble cómo refrenarse a perdonar frecuentemente duele más a uno que al agresor. El resentimiento es un cáncer del corazón. Esta es una buena razón por la cual estamos llamados a perdonar y también el por qué debemos hacerlo. Ser capaces de liberar totalmente a una persona a Dios y no albergar odio, ira, amargura o mala voluntad hacia ellos, es realmente un acto divino.

Espero que estos consejos le ayuden en el camino del buen vivir. El ser una persona que perdona traerá luz a su camino y al camino de aquellas personas con las cuales usted tiene contacto. Recuerde también que el perdón no es solamente importante para otros, pero también para usted. Hasta la próxima.

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